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La tercera ola…

 

El impacto que la COVID-19 ha tenido en América Latina ha sido profundo, la pandemia mandó alrededor de un 30 por ciento de los trabajadores asalariados a desarrollar sus actividades de manera remota, sin embargo, este dato considera personas con trabajo formal y con relaciones laborales estables con actividades administrativas, profesionales o gerenciales que podían realizarse con ayuda de la tecnología.

En este sentido, los profesionales independientes que tenían que cumplir con sus responsabilidades económicas vieron limitados sus ingresos ante la reducción de movilidad que propuso el confinamiento masivo. Entonces la promesa de vacunación trajo consigo la esperanza de una rápida recuperación económica que permitiera nuevamente volver a la “normalidad”, sin embargo, a finales de julio 2021 solo se había registrado un avance de vacunación de casi 17% a nivel general en América Latina, de acuerdo con los datos generados por la Organización Panamericana de la Salud.

Con esta estrategia en marcha, la relajación de las medidas preventivas entre los ciudadanos está desatando una tercera ola de contagios, con grandes impactos en la mortandad de los enfermos de COVID-19 en países como Argentina, Colombia, Cuba, Ecuador y Paraguay. Esto no significa que el resto de los países tenga controlado el problema, de hecho, el nuevo pico de transmisión es generalizado, pero está impactando de manera diferente en cada región geográfica.

Round 3

El mercado de seguridad electrónica es, a pesar de todo, uno de los pocos que ha mantenido oportunidades de negocio vigentes durante la pandemia, al principio se abrieron opciones al implementar soluciones de monitoreo de temperatura corporal agilizando industrias y mercados donde era imperante agilizar la entrada y salida de los colaboradores guardando un registro que permitiera detectar posibles riesgos de contagio.

Posteriormente, en la estrategia de reapertura económica los sistemas de control de acceso y monitoreo de temperatura, detección del no uso de cubrebocas, distanciamiento social y control de aglomeraciones, inyectó nuevos bríos a los especialistas del medio.

Después de un año de pandemia y dos picos de contagio, las estrategias de vacunación a nivel global dejaban ver la posibilidad de una recuperación lenta pero segura para el segundo semestre del año. Sin embargo, aún los países con mayor porcentaje de vacunados como Estados Unidos, duplicó hacia finales de julio la cantidad de personas contagiadas, particularmente en aquellas que decidieron no vacunarse.

Para la segunda mitad del año, en el mercado ya se veía más información de certificaciones y cursos presenciales destacando el cuidado de las reglas sanitarias, algunos eventos incluso se habían empezado a anunciar en sus versiones presenciales de cupo reducido. En la parte del negocio transaccional, las redes sociales denotaban nuevas estrategias de comercialización entre los canales que atienden la creciente necesidad de soluciones de seguridad. Incluso, la comunicación generada al interior de los fabricantes y mayoristas mostraban ya una visión de cómo resolver las necesidades de verticales donde se prospectaba una rápida aceleración de los negocios.

En este caso, empresas como Axis Communications destacaba al sector minero como uno de los cuales podría requerir ayuda para garantizar la seguridad del personal que entra a las minas, considerando que la videovigilancia tiene la capacidad de monitorear cada zona crítica y hacer un análisis predictivo de las situaciones, de esta forma ayudaría a identificar posibles fallas en los procesos y enviar señales de alerta al centro de monitoreo para actuar de forma rápida ante algún incidente.

Asimismo, el fabricante expuso que las empresas dedicadas a la logística o entrega de productos necesitan que los procesos operacionales se realicen de forma óptima, invirtiendo la menor cantidad de tiempo posible. Sin embargo, es indispensable que a lo largo de estos procesos no se generen daños en los productos para evitar reclamos o quejas por parte de los usuarios. No es secreto que los maltratos que sufre la mercancía al ser tratada representan para las compañías grandes pérdidas anuales, y cuando se trata de aclarar alguna situación de reclamo, los procesos pueden ser tardados y muchas veces no se logra encontrar la situación que provocó una avería en los artículos.

En este sentido, los expertos en logística están optando por utilizar soluciones de video, audio y análisis inteligente, que además de incrementar la seguridad de los almacenes, provee información útil para la operación y disminuye en consecuencia la cantidad de productos dañados o perdidos, a la par de reclamaciones realizadas por los clientes: esto les está dando la oportunidad de proteger mejor sus instalaciones y mercancías, vigilar de forma eficaz sus productos y procesos, además de demostrar exactamente qué ha ocurrido al presentarse un riesgo.

No obstante, las buenas intenciones de brindar información a los especialistas en seguridad electrónica que pudiera potenciar sus oportunidades de negocio, el round 3 en la batalla contra la COVID-19 está en proceso, por lo cual se avecina una nueva ralentización de los planes de recuperación.

Con la tercera ola se prospecta que los gobiernos en América Latina redoblen esfuerzos para concluir sus procesos de vacunación y de esta manera reducir la mortalidad de este coronavirus. Una vez controlada o reducida la pandemia entonces podemos esperar un cierre de año más prometedor, con miras hacia un 2022 de resurgimiento en la nueva normalidad.