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Hanwha Techwin considera la videovigilancia como factor clave para optimizar ciudades inteligentes en LATAM

 

Hanwha Techwin analiza la manera en la que la implementación de sistemas de videovigilancia fortalece el desarrollo de ciudades inteligentes, pues acelera los tiempos de respuesta de los servicios de emergencia, mejora la vialidad, contribuye a la protección de la salud de la población y de la reducción de los efectos de los gases de efecto invernadero.

“Las ciudades inteligentes tienen como principal objetivo utilizar la tecnología para mejorar la calidad de vida de sus habitantes. En este sentido, la implementación de sistemas de videovigilancia han demostrado ser clave, no sólo para salvaguardar la seguridad, sino también para identificar hábitos de movilidad y, en el contexto de la pandemia, el cumplimiento de las medidas sanitarias recomendadas para evitar la propagación de la Covid-19, así como para mejorar las medidas preventivas ante el virus”, asegura Ian Juárez, director de Hanwha Techwin México.

De acuerdo con el estudio Understanding Reliency: What it means to be Resielient City and tools to suppor, de Sidarel Engie, hay una migración constante de personas a las ciudades del mundo, de modo que para 2050 el 66 % de la población mundial vivirá en ciudades.

En los últimos años, cada vez más desarrollos urbanos en Latinoamérica se suman a esta tendencia. De acuerdo con Banco Interamericano de Desarrollo (BID) localidades en México como Ciudad Creativa Digital y Tequila Inteligente en Jalisco, Maderas en Querétaro y Smart City en Puebla, son consideradas ciudades inteligentes.

Por otro lado, la Ciudad de México, Monterrey y León comienzan a perfilarse hacia esta digitalización urbana debido a su infraestructura y capacidad para implementar soluciones inteligentes como puntos de wifi públicos, sistemas de alumbrado inteligente y sistemas complejos de videovigilancia.

Y es que según la empresa especializada en soluciones de CCTV, la videovigilancia permite agilizar la vialidad, la distribución territorial, fortalecer las medidas de sanidad (al aplicar protocolos de monitoreo que permitan el cumplimiento de las normas de higiene como la sana distancia o el uso de cubrebocas) y mejorar la gestión de programas gubernamentales, así como incrementar la resiliencia urbana, mismas que es posible mejorar con sistemas de monitoreo y análisis de datos; lo cual favorece a mejorar la calidad de vida de los habitantes.

Por otra parte, la vinculación e interpretación de la información es uno de los aspectos más importantes al hablar de ciudades inteligentes. Es por ese motivo que los sistemas de seguridad, aunados a sensores de distintos tipos, se vuelven de vital importancia para el desarrollo de dichas urbes, pues al recopilar toda clase de datos y utilizar sistemas de analíticas, es posible medir condiciones ambientales, monitorear espacios viales y optimizar la respuesta de los servicios de emergencia.

“Un aspecto vital para el funcionamiento de dichos sistemas sería mantenerlos conectados para eficientar la vinculación y generar información más acertada para garantizar la protección y el bienestar de la población; esto es más fácil y preciso ahora con la Inteligencia Artificial”, afirma Juárez.

Algunos puntos para destacar, de acuerdo con el Foro Económico Mundial, son la protección de datos personales, la privacidad y la ciberseguridad, por lo que ha emprendido una alianza en la que ha reclutado a un grupo de 36 “ciudades pioneras” que colaborarán con expertos globales para mejorar las políticas de estos aspectos, sumados a mejores servicios para las personas con discapacidad y una mejor cobertura de banda ancha.

Ante este panorama, un reporte de la firma de investigación Guidehouse Insights, prevé que los ingresos globales anuales por ciberseguridad de las ciudades inteligentes ascenderán a la cifra de 7.6 mil millones de dólares en 2021, mientras que esta cantidad podría alcanzar los 26 mil millones de dólares para el 2030.

Y es que además de garantizar la seguridad de la población, otros de los usos que se le puede otorgar a los sistemas de videovigilancia dentro de estas urbes digitales son:

● Optimización de servicios públicos: Las cámaras de red mejoran la respuesta ante incidentes y eficientan la gestión de personas en espacios públicos. Además, pueden prevenir accidentes, detectar peligros potenciales y monitorear aspectos de seguridad ciudadana.

● Traslado y movilidad: Los sistemas de monitoreo colocados en las vialidades de las ciudades inteligentes optimizan el tráfico y la movilidad urbana. Además, aportan información necesaria para eficientar los tiempos de respuesta de los servicios de emergencia.

● Reducir la huella de carbono: Con el uso de sensores y analíticas en cámaras de vigilancia es posible mejorar el flujo del tráfico, optimizar los recursos eléctricos y acuíferos y, por ende, reducir considerablemente los niveles de contaminación ambiental.

“Por ello, a través de los años los sistemas de videovigilancia se han adaptado a las tendencias del mercado, con el objetivo de promover el interés en la digitalización y enfrentar los desafíos que plantea el urbanismo, así como fomentar el desarrollo sostenible de las ciudades”, finaliza el directivo.