Noticias:

ESET ubica a México en tercer lugar en estafas cibernéticas en Latinoamérica

 

Investigadores de ESET analizaron las detecciones de ataques de ingeniería social del pasado año e identificaron un importante crecimiento de este tipo de amenazas con respecto a 2019. En 2020 se duplicaron las detecciones de ataques de ingeniería social en Latinoamérica con Perú, Brasil y México como los países que se registraron la mayor cantidad de detecciones de ataques.

Ingeniería social refiere a intentos de ataque en los que actores maliciosos utilizan el nombre de una marca, organización para hacerle creer al usuario que se trata de un correo o mensaje verdadero. El objetivo de esta estrategia es engañar a la víctima para que realice una acción no deseada, como la descarga de malware en el equipo, la entrega de sus credenciales de acceso, el envío de otro tipo de información personal, o desplegar en su dispositivo publicidad no deseada.

Si se toma como referencia el total de las detecciones año a año se observa un crecimiento de poco más del 200% en 2020, siendo agosto el mes con más cantidad de detecciones.

En marzo del 2020 ESET advirtió sobre el importante crecimiento de las campañas de ingeniería social que intentaban aprovechar el temor provocado por la pandemia como excusa para afectar de distinta manera a los usuarios, y desde el Laboratorio de investigación de ESET en América Latina se analizaron varias campañas que se distribuían a través del correo o WhatsApp en las que se hacía creer a las potenciales víctimas que gobiernos y empresas estaban dando ayudas económicas o que algunas marcas estaban realizando regalos.

Si bien algunas parecen más “inofensivas” al solo buscar desplegar publicidad sin ofrecer lo que se prometía en el mensaje inicial, otras buscaban robar información personal o incluso afectar los dispositivos con código malicioso.

En relación con las detecciones en la región de América Latina, Perú fue el país que registró el mayor porcentaje, con poco más del 31%, seguido por Brasil con más del 18 % y México con casi el 17 % de las detecciones en la región.

“Los ataques de ingeniería social siguen siendo una amenaza muy vigente que afecta tanto al público en general como a usuarios corporativos. Los cibercriminales siguen utilizando esta técnica para el robo de información personal y financiera, y también como estrategia para llevar adelante ataques más sofisticados dirigidos a entidades gubernamentales o empresas. Probablemente la vigencia de esta técnica tenga que ver con las mejoras constantes de los atacantes y también la falta de capacitación y concientización de los usuarios, que en muchos casos aún no saben bien qué es el phishing y esto los hace vulnerables a caer en las trampas de los atacantes.”, comenta Camilo Gutiérrez Amaya, Jefe del Laboratorio de Investigación de ESET Latinoamérica.

Para evitar ser víctima de estos ataques, desde ESET recomiendan además de contar con una solución de seguridad robusta, confiable y bien configurada, enfocarse en la concientización, tanto individual como también a nivel corporativo. Para ello, los usuarios pueden realizar distintos test para poner a prueba sus conocimientos, mientras que las empresas pueden trabajar en la capacitación de sus empleados para evitar que caigan en este tipo de engaños.

Desde ESET comparten más recomendaciones para prevenir ataques de ingeniería social:

• Siempre evitar abrir enlaces o documentos en correos o mensajes de dudosa procedencia, por más tentadora que sea la oferta o importante que parezca el mensaje.

• Implementar el doble factor de autenticación en todos los servicios y aplicaciones que lo permitan. De esta manera se eleva el nivel de seguridad de las distintas identidades digitales y se evita el acceso indebido en caso de sufrir la filtración de credenciales.

• Intentar verificar por otros medios la autenticidad o procedencia de un mensaje y evitar caer en la tentación de responder o acceder inmediatamente sin antes verificar su legitimidad.

• En líneas generales, las entidades financieras no solicitan por correo o mensajería instantánea información personal como: códigos de seguridad, claves, datos de tarjetas de crédito o de débito, etc.

• El usuario debe ser responsable también en el manejo de toda su información y evitar entregar datos personales, sobre todo cuando la comunicación no es iniciada por el propio usuario.