Opinión:

El Papel de la educación digital en la defensa contra estafas y fraudes

 

En un día como cualquier otro, usted checa el mensaje que acaba de recibir en su WhatsApp o cualquier otra aplicación de mensajería. Es el mensaje de una persona cercana, de confianza, pidiendo ayuda para pagar una cuenta porque la aplicación del banco está bloqueada. Ella pide US$ 95 dólares, y promete pagar el día siguiente. No tarda mucho usted en descubrir que en realidad, éste es un golpe, realizado por un criminal que clonó o copio la cuenta y la información de esa persona conocida y la está usando para robar dinero. Si aún no pasa por eso, seguramente ya conoce a alguien que fue víctima de este delito.

Y no solo es esto, existen diversas modalidades de golpes utilizando imágenes o nombres de personas conocidas que se han popularizado en los últimos años, utilizando aplicaciones de mensajes, correos electrónicos, SMS o incluso enlaces. El denominador común de estos golpes es que utilizan información que creemos son privadas, pero sin embargo están a disposición de los criminales de forma extensa y con fácil acceso. Todo lo que ellos requieren es un perfil en una red social (Facebook, Twitter, Instagram o cualquier otra) y de un número de celular que también es fácil obtener.

El perfil del delincuente digital cambió en los últimos años. Si bien esto puede sonar contradictorio, cuando más avanzamos a una inclusión digital de la población, las estafas digitales usan formas más simples de robar dinero e información de las personas. Nadie requiere ser mas “hackeado” para ser víctima de un golpe o un criminal también no requiere tener un amplio conocimiento sobre las fallas de seguridad de las aplicaciones y sistemas. Ya sea utilizando perfiles falsos como ya cité o usando links maliciosos o phishing, la falla que ellos utilizan es otra: Es la falta de una cultura de educación y buenas prácticas de seguridad digital de nuestra sociedad.

Auque este también sea un problema del medio empresarial, aquí estoy haciendo referencia a las buenas prácticas que nosotros, los usuarios finales, debemos tener día a día para minimizar las oportunidades de ser victima de estos delitos. En un mundo altamente digitalizado como el que estamos viviendo, el cuidado de nuestra información debe ser tan riguroso como el cuidado que tenemos con nuestros dinero, ya que cada vez más uno está directamente ligado al otro.

No es que no existan herramientas de seguridad proporcionadas por las plataformas que usamos. Prácticamente todas las redes sociales más populares, así como las aplicaciones de mensajes y cuentas de correo electrónico cuentan con la verificación de dos pasos para el usuario, más allá de exigir contraseñas fuertes, utilizando letras, números y símbolos. Sin embargo, para que estas herramientas funcionen, requieren ser utilizadas de manera adecuada. Al final, el usuario es siempre el principal responsable de la seguridad de su información.

Es en este escenario que requerimos extender e incentivar la educación digital de nuestra sociedad. Requerimos tener en mente que la inclusión digital no es solamente dar a las personas el acceso a la tecnología, es también prepararlas para que se protejan en este ambiente. Y actualmente estamos frente a un desafío doble: Preparar a los niños y jóvenes que ya están creciendo en un ambiente digital para asumir estas prácticas como algo natural, y también educar a las generaciones de personas que están teniendo contacto con esta hiperconectividad en una fase más madura de sus vidas. Son millones de personas como más de 50 o 60 años, muchas veces jefes de familia responsables de los ingresos de una cada que están a merced de los delincuentes digitales sin el debido conocimiento de cómo protegerse.

La búsqueda de una educación digital es una carrera contra los delincuentes que se dedican a encontrar nuevas formas de falsificar información y robar a millares de personas por año. La preocupación de consumidores y empresas con la privacidad de sus datos es alta en todos los países. De acuerdo con un estudio reciente de Cisco, 87% de los consumidores expresaron su preocupación con la protección de la privacidad en las herramientas que necesitan para trabajar, interactuar y conectarse remotamente.

Tenemos algunos progresos, con las leyes de protección de datos personales adoptados en algunos países, es un paso importante en lo referente al control y seguridad de la misma y que a su vez incentivo a varias empresas a reforzar su compromiso con la seguridad en sus ambientes en línea. Más allá del fin, el usuario es siempre el principal responsable de su seguridad, y para solucionar esta falla, solo existe una solución: la Educación Digital.

Ghassan Dreibi, Director de Seguridad, Cisco para América Latina