Genetec señala que las empresas del sector energético enfrentan el reto de integrar seguridad física, ciberseguridad y datos operativos para obtener mayor contexto sobre los incidentes y coordinar respuestas más efectivas en instalaciones como plantas y subestaciones.

En México, la transformación del sector energético está incrementando el uso de tecnologías conectadas dentro de las operaciones. Este escenario también implica nuevos desafíos relacionados con dispositivos, infraestructura distribuida y ecosistemas de proveedores, donde una intrusión, una violación de acceso o una falla de equipo puede requerir información procedente de diferentes sistemas para comprender lo que ocurre.
De acuerdo con el Estado de la Seguridad Electrónica 2026 de Genetec, 47% de los usuarios finales encuestados ya cuenta con herramientas de ciberseguridad en sus entornos de seguridad electrónica, frente a 32% registrado en 2024.
“Lo que estamos viendo en el sector energético es que la seguridad física y la ciberseguridad ya no pueden abordarse como temas separados. Las empresas necesitan tener visibilidad de lo que ocurre en sus instalaciones, pero también del estado de los dispositivos y sistemas que forman parte de la operación”, señaló Ángel Torres, Business Development Manager de Genetec.
Una manera de llevar este enfoque a la práctica consiste en conectar video, control de acceso, detección de intrusiones y datos operativos dentro de un mismo entorno. Ante una alerta en una subestación, por ejemplo, un operador puede relacionar el evento con imágenes, información de acceso y ubicación para determinar si una actividad está autorizada y qué equipos deben intervenir.
La respuesta también puede apoyarse en procedimientos digitales que indiquen las acciones posteriores a una alerta, desde verificar el evento y notificar al personal correspondiente hasta preservar evidencia y registrar las medidas realizadas.
La analítica y la inteligencia artificial pueden complementar estos procesos al ayudar a reducir alertas innecesarias y acelerar investigaciones, por ejemplo, mediante la localización de personas, vehículos o actividades específicas entre diferentes cámaras y ubicaciones.
Asimismo, la información generada durante un incidente puede servir para identificar vulnerabilidades, fallas de equipos, problemas recurrentes o retrasos en los tiempos de respuesta. Estos hallazgos pueden utilizarse posteriormente para ajustar procedimientos, capacitación y tecnología.
Para las empresas energéticas, conectar las distintas capas de seguridad e información permite avanzar de la simple detección de un evento hacia su comprensión, facilitando una respuesta con mayor contexto y fortaleciendo la preparación ante futuros incidentes.




